Momias de Nazca: del mito alien a la evidencia forense

Dos pequeñas momias tridáctilas sobre bandejas blancas en vitrina de laboratorio, con cráneo elongado y etiquetas de inventario, asociadas al caso de las momias de Nazca.
Índice de contenidos
  1. Introducción
  2. Descarga gratis el Dossier de las 7 Civilizaciones Perdidas
  3. Cronología 2017–2025: cómo crecieron y cayeron las momias de Nazca
    1. 2017: irrupción mediática de las momias de Nazca
    2. 2018–2019: promesas de pruebas y primeros peritajes críticos
    3. 2020–2022: expansión global del relato
    4. 2023: el punto álgido — audiencias y reacción científica
    5. 2024: acciones oficiales y dictámenes forenses
    6. 2025: persistencia del mito y consolidación del rechazo
  4. ¿Qué son exactamente las “momias de Nazca”?
  5. La evidencia forense: cuando las momias de Nazca entran al laboratorio
    1. Radiografías y TAC: un mapa de uniones y cortes
    2. Materiales modernos y huellas de manipulación
    3. Conclusión técnica: restos reales, construcción artificial
  6. La posición de las instituciones: qué dijeron sobre las momias de Nazca
    1. UNAM: el C‑14 no certifica “no humano”
    2. Estado peruano: incautaciones y peritajes
    3. La audiencia parlamentaria y la respuesta científica
    4. Qué significa para el lector
  7. ¿Por qué persiste el mito de las momias de Nazca?
    1. Psicología del asombro: creer primero, verificar después
    2. Viralidad digital: cada “nueva prueba” reinicia la historia
    3. Mercado y recompensa: el incentivo de mantener vivo el misterio
    4. El vacío que llenan
  8. Panel técnico: qué prueba cada método… y qué no prueba
  9. Preguntas frecuentes sobre las momias de Nazca
    1. ¿Existen pruebas científicas que confirmen que las momias de Nazca son “no humanas”?
    2. Si el Carbono‑14 dio fechas antiguas, ¿no prueba que las momias de Nazca son reales?
    3. ¿Qué muestran las radiografías y los TAC de las momias de Nazca?
    4. ¿Hay cadena de custodia y contexto arqueológico para las momias de Nazca?
    5. ¿Qué postura tienen las instituciones sobre las momias de Nazca?
    6. ¿Podrían existir algunas momias de Nazca auténticas entre las falsas?
    7. ¿Es legal manipular restos para crear momias de Nazca?
  10. Glosario esencial
  11. Conclusión y reflexión final
    1. 📖 Fuentes consultadas

Introducción

Imagina un Congreso nacional deteniendo su agenda para mirar dos pequeños cuerpos momificados. Silencio. Cámaras.

Titulares en todo el mundo. A los pocos minutos, las redes los bautizan: “no humanos”.

Y el mito se dispara. ¿Acabamos de ver extraterrestres… o el mejor truco del desierto?.

Las llamadas momias de Nazca — también conocidas como momias tridáctilas — prometían reescribir la historia.

Tres dedos largos, cráneos elongados, medidas perfectas para caber en un plató de televisión.

Pero cuando la ciencia pidió paso, algo crujió: radiografías, TAC y peritajes comenzaron a señalar cortes modernos, pegamentos y huesos reensamblados.

No eran seres “no humanos”; eran piezas armadas.

La UNAM lo remarcó con paciencia: una fecha de Carbono‑14 solo dice cuán antigua es la muestra, no su especie ni su origen.

Y en Perú, los comunicados oficiales fueron aún más claros: “las momias incautadas no son reales”; se hallaron muñecos armados y hasta una mano tridáctila falsa.

El misterio se llamó, por fin, por su nombre: fraude.

¿Entonces por qué seguimos mirando?.

Porque estas historias nos tocan una fibra profunda: la esperanza de que no estemos solos, el deseo de que el pasado esconda una llave.

En este reportaje vamos a recorrer la cronología completa, las pruebas forenses y el papel de las instituciones.

Al final, tendrás algo más valioso que un titular: criterios para distinguir maravilla de manipulación. Y sí, el asombro seguirá ahí. Pero esta vez, guiado por evidencia.

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Cronología 2017–2025: cómo crecieron y cayeron las momias de Nazca

2017: irrupción mediática de las momias de Nazca

Aparecen las primeras imágenes de pequeñas figuras momificadas con tres dedos largos y cráneos elongados.

Las momias de Nazca se presentan como hallazgos extraordinarios hallados en el área de Nazca–Palpa. Los videos prometen peritajes, ADN y dataciones.

El término momias de Nazca se instala con fuerza: millones de visualizaciones, entrevistas y una narrativa hipnótica de “seres no humanos”.

2018–2019: promesas de pruebas y primeros peritajes críticos

Se anuncian informes sobre antigüedad de tejido y hueso, y se insiste en que las momias de Nazca serían anatómicamente coherentes.

Paralelamente, especialistas en anatomía y arqueología revisan radiografías disponibles y describen cortes, ensamblajes y uso de materiales añadidos.

El relato se divide: para unos, las momias de Nazca son el mayor hallazgo de la década; para otros, un caso de manipulación de restos humanos y animales.

2020–2022: expansión global del relato

El tema se internacionaliza. Canales de misterio, documentales y podcasts reactivan el impacto de las momias de Nazca cada pocos meses.

Surgen nuevas “muestras” y nuevas “pruebas” que, sin publicación en revistas indexadas, mantienen vivo el suspenso.

La expresión momias de Nazca ya funciona como marca: el público reconoce de inmediato a los pequeños cuerpos tridáctilos.

2023: el punto álgido — audiencias y reacción científica

El caso alcanza su pico cuando se muestran momias de Nazca en una audiencia parlamentaria. El impacto es enorme: titulares globales, clips virales y preguntas inevitables.

En respuesta, instituciones académicas remarcan que datar con C‑14 no certifica que las momias de Nazca sean “no humanas”; simplemente indica antigüedad del material orgánico.

Laboratorios y especialistas reiteran que radiografías y TAC señalan uniones, pegamentos y ensamblajes.

Para la comunidad científica, el veredicto es claro: las momias de Nazca no cumplen estándares de autenticidad ni de metodología arqueológica.

2024: acciones oficiales y dictámenes forenses

Autoridades culturales y fiscales comunican incautaciones y peritajes. Los informes describen piezas compuestas y, en casos concretos, elementos como manos tridáctilas fabricadas.

La conclusión se vuelve difícil de ignorar: las momias de Nazca presentadas públicamente no son restos “no humanos”, sino artefactos armados con piezas reales y añadidos modernos.

El término momias de Nazca queda asociado a un ejemplo de pseudoarqueología con alto costo patrimonial y ético.

2025: persistencia del mito y consolidación del rechazo

Aunque los comunicados oficiales y los análisis técnicos desacreditan el hallazgo, el interés popular no desaparece. Las momias de Nazca continúan generando clics, shorts y debates encendidos.

Cada nuevo vídeo reaviva la esperanza; cada nuevo informe devuelve a tierra.

El patrón es claro: sin excavaciones documentadas, sin cadena de custodia, sin publicaciones revisadas y con evidencia de ensamblajes, las momias se consolidan como evidencia rechazada.

El misterio no se extingue, pero cambia de forma: ya no es “¿son extraterrestres?”, sino ¿por qué seguimos deseando que lo sean?

¿Qué son exactamente las “momias de Nazca”?

A simple vista, las momias de Nazca parecen pequeños cuerpos desecados, de piel clara y rígida, con tres dedos alargados en manos y pies y cráneos elongados de perfil triangular.

Exhibición en museo con figura humanoide momificada de aspecto tridáctilo, rodeada de visitantes y vitrinas informativas, en ambiente tenue y apaisado.

No están en posición funeraria clásica: muchas momias muestran brazos pegados al torso, hombros rígidos y cuellos inmóviles, como si la estructura interna hubiese sido rearmada para sostener la forma.

En varios ejemplares el tórax luce simétrico pero poco anatómico: costillas rectas, esternón compacto, ausencia de clavículas visibles; señales que, para el ojo forense, llaman la atención.

Las dimensiones también alimentan el mito. Hay momias “adultas” de tamaño infantil y otras “infantiles” con rasgos supuestamente maduros.

La tridactilia es el gancho visual: tres dedos largos y rectilíneos, a veces con falanges idénticas entre sí, a veces con puntas redondeadas que recuerdan a tapas o segmentos añadidos.

En algunos casos, las momias exhiben uñas uniformes, sin el desgaste diferencial que se esperaría en un ser vivo.

El cráneo, por su parte, combina un volumen reducido con un occipital plano y órbitas grandes; la sensación es de máscara más que de arquitectura craneal funcional.

Otro rasgo común es la homogeneidad superficial: piel, articulaciones y dedos muestran el mismo tono y la misma textura, como si todo el conjunto hubiese pasado por un tratamiento unificador.

En las verdaderas momias andinas, la desecación deja contrastes: zonas más oscuras, pliegues profundos, articulaciones retraídas.

En las momias de Nazca, en cambio, la continuidad cromática parece buscada, casi de exhibición.

También sorprende la limpieza interior: las cavidades abdominales y torácicas de las momias de Nazca rara vez evidencian restos blandos preservados, sino espacios ordenados, a veces “rellenos”, donde debería haber caos biológico.

Por último, la procedencia narrada rara vez viene acompañada de contexto arqueológico: sin capas estratigráficas, sin registro de hallazgo, sin coordenadas, sin inventario de objetos asociados.

Ese vacío es crucial.

Un cuerpo auténtico cuenta su historia con el lugar; las momias cuentan primero la historia… y luego buscan el lugar que la soporte. Y ahí es donde el relato se agrieta.

La evidencia forense: cuando las momias de Nazca entran al laboratorio

Radiografías y TAC: un mapa de uniones y cortes

Cuando las momias se ven a simple vista, parecen cuerpos completos. Cuando se atraviesan con rayos X, aparecen líneas de corte, vacíos, falanges repetidas y ángulos imposibles.

En varias momias las manos tridáctilas muestran falanges de longitud idéntica, encadenadas como piezas seriadas, sin la variación esperable entre proximal, media y distal.

Radiografía forense de una supuesta mano tridáctila con indicaciones óseas manipuladas, utilizada en el análisis de las momias de Nazca.

En otras, los radios de la muñeca no “entran” con continuidad en el antebrazo: se observan puntos de contacto rectilíneos, propios de un ensamblaje, no de una articulación viva.

En el pie, la tridactilia reproduce el mismo patrón: tres “dedos” largos, paralelos, con continuidad ósea dudosa y diámetros uniformes. Es la huella digital de una construcción.

En el cráneo sucede algo similar.

Las momias de Nazca exhiben bóvedas extremadamente lisas, sin suturas definidas o con sutura coronal sobresimplificada.

Las órbitas, a veces, parecen ventanas agrandadas, sin el complejo relieve que deja el desarrollo natural.

En cortes tomográficos, se detectan espacios vacíos donde deberían estar senos, tabiques o trabéculas. Y, en ocasiones, aparecen materiales de relleno que estabilizan la forma para resistir el traslado y la exhibición.

Una momia auténtica se desploma con el tiempo; las momias de Nazca parecen diseñadas para permanecer erguidas.

Materiales modernos y huellas de manipulación

La superficie uniforme de muchas momias no es una casualidad. Bajo aumento, algunas zonas revelan pegamentos, selladores o compuestos agregados para fijar dedos, cerrar grietas o unificar el color.

Las marcas lineales, pulidas y regulares en huesos de momias delatan herramientas contemporáneas: cortes limpios, sin astillado diferencial, y bordes que no presentan el redondeo propio del desgaste antiguo.

Incluso en cavidades torácicas y abdominales se ha señalado la ausencia de órganos y la presencia de estructuras estabilizadoras, lo que refuerza la hipótesis de un ensamblaje con fines de exhibición.

Otro indicador es la simetría sospechosa. La biología real es irregular: nadie es perfectamente simétrico.

Sin embargo, varias momias presentan manos y pies con proporciones idénticas, falanges clonadas y alineaciones demasiado perfectas.

Esa regularidad industrial contradice la aleatoriedad del desarrollo orgánico y su degradación post mortem.

Conclusión técnica: restos reales, construcción artificial

La conclusión que emerge, una y otra vez, es incómoda pero clara: las momias combinan restos orgánicos reales con una construcción artificial.

Es decir, pueden existir huesos humanos o animales auténticos, pero reordenados, recortados y pegados para fabricar criaturas tridáctilas y cráneos “no humanos”.

Sin excavación documentada, sin cadena de custodia y sin publicación revisada por pares que describa una anatomía coherente, las momias de Nazca no superan el umbral mínimo de autenticidad arqueológica.

Y aquí aparece el dilema que alimenta el mito: cuanto más avanzan los análisis, más humanas — y más manipuladas — resultan las momias de Nazca.

Para quien ansía una respuesta extraterrestre, esto frustra.

Para quien busca verdad, esto ilumina: no estamos ante seres de otro mundo, sino ante artefactos de este.

Artefactos que, aun desmontados, siguen recordándonos lo fácil que es confundir el asombro con la evidencia.

Si te interesa cómo se detectan montajes y pátinas simuladas en artefactos polémicos, compara con el caso de las piedras de Ica : el laboratorio también habla más fuerte que el mito.

La posición de las instituciones: qué dijeron sobre las momias de Nazca

UNAM: el C‑14 no certifica “no humano”

La Universidad Nacional Autónoma de México explicó que sus laboratorios solo midieron la antigüedad del material orgánico mediante Carbono‑14.

Eso indica cuántos años tiene una muestra, no su especie, ni su procedencia, ni su integridad anatómica.

En el caso de las momias de Nazca, una fecha antigua puede corresponder a huesos reales reutilizados en un ensamblaje reciente. La lectura es inequívoca: antiguo no significa auténtico.

Estado peruano: incautaciones y peritajes

El Ministerio de Cultura y el Ministerio Público del Perú informaron incautaciones y peritajes forenses sobre piezas asociadas a las momias de Nazca.

Los informes describen manipulaciones, piezas armadas y hasta una mano tridáctila falsa construida con elementos inconexos.

Para las autoridades, las momias exhibidas públicamente no son reales como organismos biológicos coherentes y su circulación compromete el patrimonio cultural.

La audiencia parlamentaria y la respuesta científica

La exhibición de momias en una audiencia legislativa generó titulares globales; la respuesta académica fue inmediata: sin excavación documentada, sin cadena de custodia y sin publicación revisada por pares, el caso carece del estándar mínimo.

El foco se desplazó de la espectacularidad del formato a la metodología ausente.

Institución Qué analizó / dijo Claves técnicas Conclusión
UNAM Datación por C‑14 de muestras asociadas a las momias de Nazca. C‑14 indica antigüedad del material, no especie ni “no humano”. Resultados mal interpretados en medios; no avala origen extraterrestre.
Ministerio de Cultura del Perú Incautaciones y peritajes de piezas vinculadas a momias de Nazca. Evidencia de ensamblajes, pegamentos y mano tridáctila falsa. No son organismos reales; se trata de fabricaciones.
Comunidad científica Revisión crítica tras la audiencia legislativa y difusión mediática. Sin excavación, sin cadena de custodia, sin papers indexados; radiografías con uniones y cortes. Caso clasificado como evidencia rechazada por falta de metodología y por indicios de manipulación.

Qué significa para el lector

Para quien busca verdad, la traducción es simple: las momias de Nazca no superan el estándar mínimo de autenticidad arqueológica.

Una muestra puede ser antigua y aun así formar parte de un montaje.

Sin contexto excavado, sin cadena de custodia y con pruebas de cortes, pegamentos y ensamblajes, el caso de las momias pertenece, con justicia, a la categoría de Evidencias Rechazadas.

El asombro puede seguir; la evidencia, también.

Y aquí, la evidencia es la que habla más fuerte.

¿Por qué persiste el mito de las momias de Nazca?

Las momias sobreviven a peritajes, comunicados y desmentidos porque tocan una fibra emocional profunda: la promesa de que no estamos solos y de que la historia oficial dejó fuera un capítulo extraordinario.

Cuando un video muestra momias de Nazca con tres dedos perfectos y cráneos enormes, el cerebro decide antes que la evidencia. Primero cree; luego busca razones para sostener la creencia.

Psicología del asombro: creer primero, verificar después

Las momias de Nazca activan sesgos conocidos:

  • Sesgo de confirmación: quien desea extraterrestres encuentra la pieza que faltaba.
  • Efecto halo: el entorno de laboratorio y el lenguaje técnico hacen que parezcan más creíbles.
  • Heurística de disponibilidad: recordamos imágenes impactantes de momias y olvidamos las tablas técnicas que muestran cortes y pegamentos.

Viralidad digital: cada “nueva prueba” reinicia la historia

La lógica de las redes favorece anuncios rotundos y castiga los matices.

Un clip de 30 segundos puede convertir las momias en tendencia global; un informe forense de 40 páginas apenas logra un hilo de comentarios.

Cada “muestra inédita” reabre el caso, repite el ritual y regenera audiencia. Así, no avanzan en evidencia, pero sí en alcance.

Mercado y recompensa: el incentivo de mantener vivo el misterio

Las momias de Nazca generan visitas, entrevistas, tours, documentales, cursos y réplicas.

El ecosistema premia el relato continuado: cuanto más se discuten, más valen sus apariciones.

Muestra tres figuras humanoides momificadas con manos de tres dedos, expuestas en una vitrina iluminada, evocando el misterio que rodea a las momias de Nazca.

La ciencia, en cambio, paga poco por desmentir. Resultado: asimetría de incentivos y un mito que, económicamente, no conviene cerrar.

El vacío que llenan

Las momias ofrecen una narrativa sencilla y poderosa: cuerpos pequeños, rasgos “no humanos”, un desierto milenario y un establishment que “no quiere escuchar”.

Frente a un mundo complejo, la promesa es irresistible.

Por eso, incluso cuando los peritajes concluyen manipulación, el relato muta: tal vez no todas las sean falsas; tal vez la verdadera esté aún escondida.

El mito siempre encuentra una puerta abierta.

Panel técnico: qué prueba cada método… y qué no prueba

Antes de cerrar, conviene dejar claro qué mide cada técnica, qué límites tiene y qué hallazgos se han reportado. Así el lector distingue entre dato y narrativa.

Método Qué mide realmente Qué no demuestra Hallazgos reportados Requisitos de validez
Carbono‑14 Antigüedad del material orgánico (años aproximados). No identifica especie, no certifica que el cuerpo sea íntegro ni “no humano”. Fechas antiguas compatibles con uso de huesos reales reutilizados. Muestra trazable, contaminaciones controladas, informe técnico independiente.
Radiografía Densidad y disposición ósea; detección de cortes, vacíos, uniones. No data antigüedad absoluta ni origen geográfico. Líneas de corte, falanges repetidas, continuidad ósea dudosa. Serie completa de placas, lectura por radiólogos y anatomistas forenses.
TAC / CT Cortes volumétricos de alta resolución; cavidades, rellenos, ensamblajes. No prueba por sí solo ritual o cultura de procedencia. Espacios vacíos, materiales de fijación, ausencia de órganos preservados. Equipo calibrado, reconstrucciones 3D y peritaje multidisciplinar.
Análisis de materiales Identifica compuestos: pegamentos, metales, resinas, selladores. No define por sí mismo la anatomía completa. Presencia de adhesivos modernos y recubrimientos homogéneos. Cadena de custodia, laboratorio acreditado, reporte replicable.
ADN Origen biológico de la muestra; parentescos; especie si hay referencia. No reconstruye un individuo completo si las piezas están mezcladas. Resultados parciales y no concluyentes; ausencia de publicación indexada robusta. Muestras limpias, control de contaminación, publicación revisada por pares.
Portada Lost Paititi and the Non‑Human Remains of Nazca
Lost Paititi and the Non‑Human Remains of Nazca

Thierry Jamin documenta sus expediciones en Nazca y presenta las controvertidas figuras tridáctilas. Un enfoque exploratorio que complementa la visión crítica de este artículo.

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Preguntas frecuentes sobre las momias de Nazca

¿Existen pruebas científicas que confirmen que las momias de Nazca son “no humanas”?

No. Las momias de Nazca no cuentan con publicaciones revisadas por pares que avalen un origen “no humano”.

Los análisis disponibles describen cortes, ensamblajes y materiales añadidos incompatibles con un organismo biológico coherente.

Si el Carbono‑14 dio fechas antiguas, ¿no prueba que las momias de Nazca son reales?

El C‑14 solo indica la antigüedad del material orgánico, no su especie ni su integridad anatómica.

En las momias de Nazca, huesos antiguos pueden haberse reutilizado en un montaje reciente, por lo que una fecha antigua no valida autenticidad.

¿Qué muestran las radiografías y los TAC de las momias de Nazca?

Las imágenes revelan uniones, cortes rectilíneos, falanges repetidas, vacíos internos y posibles pegamentos.

En varias momias de Nazca las manos y pies tridáctilos presentan proporciones idénticas y continuidad ósea dudosa, indicios de ensamblaje.

¿Hay cadena de custodia y contexto arqueológico para las momias de Nazca?

No. La mayoría de momias de Nazca carece de excavación documentada, coordenadas verificables, inventarios asociados y control independiente.

Sin contexto, la autenticidad arqueológica no puede sostenerse.

¿Qué postura tienen las instituciones sobre las momias de Nazca?

Universidades y organismos estatales han señalado que las momias de Nazca muestran manipulaciones y que el C‑14 fue malinterpretado.

Informes oficiales describen piezas armadas, incluidas manos tridáctilas falsas.

¿Podrían existir algunas momias de Nazca auténticas entre las falsas?

La hipótesis se repite en el debate, pero sin excavación, cadena de custodia y examen forense completo no puede validarse.

Mientras persistan indicios de ensamblaje y ausencia de metodología, las momias de Nazca se clasifican como evidencia rechazada.

¿Es legal manipular restos para crear momias de Nazca?

No. La manipulación y el tráfico de restos comprometen el patrimonio cultural y pueden constituir delito.

Además, vulnera estándares éticos básicos en el tratamiento de restos humanos.

Glosario esencial

Término Definición
Carbono‑14 (C‑14) Método de datación para estimar la antigüedad de material orgánico. No identifica especie ni valida integridad anatómica.
Radiografía Imagen por rayos X que muestra densidades internas: permite detectar cortes, uniones y vacíos en huesos y tejidos desecados.
TAC / CT Tomografía computarizada. Reconstrucciones 3D de alta resolución para analizar cavidades, rellenos y ensamblajes internos.
Cadena de custodia Registro continuo del control de una muestra desde su hallazgo hasta el laboratorio. Sin ella, los resultados pierden validez jurídica y científica.
Peritaje forense Evaluación técnica realizada por especialistas en anatomía, osteología y criminalística para determinar autenticidad y causas de modificación.
Ensayo de materiales Análisis químico o instrumental (p. ej., espectroscopía) para identificar pegamentos, resinas, metales o compuestos modernos añadidos.
Momificación Proceso natural o artificial de desecación y preservación del cuerpo. Suele dejar pliegues, retracciones y variaciones cromáticas.
Ensamblaje óseo Composición artificial de piezas óseas que no pertenecen al mismo individuo o que fueron reordenadas para simular una nueva anatomía.
Contaminación Introducción de materiales externos que alteran resultados de datación o de ADN. Se evita con protocolos estrictos de muestreo.
Estratigrafía Estudio de capas de sedimento o suelo. Proporciona contexto de hallazgo, cronología relativa y asociación con otros materiales arqueológicos.

Conclusión y reflexión final

El caso nos deja una lección incómoda y valiosa: el asombro puede abrir puertas, pero solo la evidencia las mantiene abiertas.

Detrás de la puesta en escena, los estudios señalan cortes, uniones, rellenos y ausencia de contexto arqueológico.

No hay cadena de custodia, no hay publicaciones revisadas que sostengan una biología coherente.

Lo que parecía una revelación termina siendo un espejo: refleja nuestra necesidad de creer, la potencia de una buena historia y la fragilidad de los hechos cuando compiten con la emoción.

Aun así, el misterio cumple su función: empuja a preguntar mejor, a exigir método y a distinguir dato de relato.

Si algo nos enseñan estas piezas es que la verdad no teme a la luz; la busca. Y nosotros también deberíamos hacerlo.

📖 Fuentes consultadas

Verificación y respaldo: UNAM aclara que el C‑14 solo data antigüedad de la muestra y no certifica origen “no humano”; el Gobierno del Perú informa peritajes con conclusión de piezas armadas “no reales”; y Arqueológicas publica un análisis técnico detallado del fraude.

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